COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO

La información, documentación, comunicación y TIC, ejerciendo la gestión, siembra y difusión de conocimientos que conlleven a la creación de pensamiento y conciencia crítica sobre la situación actual del mundo, sus raíces causales y sus posibles soluciones justas.

Entendemos la Comunicación y Educación para el Desarrollo como un proceso de información, formación y aprendizaje participativo, crítico y progresivo, con una clara finalidad ética y política dirigida, hacia el interior de nuestras sociedades, para poner en marcha procesos que contribuyan a tomar conciencia y ayuden a “dar respuesta” coherente a la desigualdad estructural y las injusticias del mundo actual.

Entendemos que nuestra función consiste en:

  • Facilitar el análisis y reconocimiento de la complejidad e interdependencia de la Realidad social Mundial en todas sus dimensiones y aspectos. Desvelar las conexiones de la totalidad -más o menos globalizada o mundializada- con el entorno inmediato local.
  • Activar la ‘razón’, el sentido y la acción de la responsabilidad histórica, ética, socio-económica y política, ante la situación y las exigencias de transformación social, con la superación de prejuicios y la relativización de verdades absolutas…y apertura de diálogos…
  • Y analizar, desentrañar y comprender las causas que producen el no-desarrollo y la-no-democratización en el sistema mundial; de este modo queremos evitar acciones y respuestas provocadas por meros impulsos emocionales. Por eso nuestro modo de intervención no es “la campaña publicitaria de sensibilización” dirigida a la opinión pública en general, sino los procesos formativos en general y a partir de grupos definidos para ir creando ciudadanía global en el continuo de trabajo de educación para la efectiva solidaridad política, con fuerte motivación ética y social.
  • La capacitación en el uso de recursos físicos, técnicos, tecnológicos, económicos y humanos, promoviendo acciones para participar en proyectos y actividades de solidaridad, cooperación internacional al desarrollo y en procesos de Ayuda Humanitaria y Asistencial, contribuyendo a la coordinación con organismos y redes competentes -temáticas, sectoriales, institucionales, telemáticas…- integradas en el espacio abierto de intercambio y apoyo mutuo identificado como Foro Internacional Democracia y Cooperación (FIDC) y en la convergencia con otros foros y redes, tanto del Estado español en sus niveles central, autonómico y local, como de ámbito internacional de la Unión Europea y países del Sur, dirigidos a la potenciación de los Derechos Humanos, del Derecho Humano al Desarrollo y de las Culturas propias de los pueblos latinoamericanos, africanos, asiáticos y europeos, potenciando relaciones de interculturalidad.

Vivimos en “un solo mundo” y, por tanto, hemos de buscar nuevos paradigmas para superar la crisis en la que está sumido. En la década de los 90 con la celebración de las Conferencias Mundiales en la Cumbre (Educación, Yomtien’90; Medio Ambiente, Río’92; Derechos Humanos, Viena’93; Población, El Cairo’94; Desarrollo social, Copenhague’95; Mujeres, Beijing’95; Hábitat, Estambul’96; Seguridad alimentaria, Roma’96; Clima, Kioto’97; Sociedad de la información, Ginebra 2003 y Túnez 2005; y todos los +5 y +10…), y los aportes de los Informes de Desarrollo Humano del PNUD desde 1990, encontramos ‘doctrina’ avanzada’ suficiente y una conciencia lúcida de lo mucho que hay que hacer e, incluso, de cómo hacerlo, aunque los centros de poder sigan sin entender el qué, el cómo, ni el para qué de sí mismos y de la Historia.

Hoy, CECODHU se reafirma en el trabajo responsable; en buscar la eficiencia y profesionalidad de la acción; en la salvaguarda radical de los valores éticos; y seguimos firmes en mantener la independencia militante con respecto al poder político, la reserva crítica frente al uso del poder militar, un profundo interrogante sobre la racionalidad humana de los poderes económicos, e infinidad de dudas y cuestiones ante la ambición de dominio que ejercen los universos ideológico-religiosos y sus jerarquías.

Y reiteramos la voluntad de seguir poniéndonos, desde la subsidiariedad, al servicio de los pueblos del Tercer Mundo -expresión que mantiene todo su sentido político alternativo-

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Centro de Educación y Comunicación para los Derechos Humanos