De Liberia a Ruanda: Las mujeres, la clave del futuro en África

 En Europa, escuchamos los ecos del drama social que las mujeres africanas enfrentan a diario: las niñas secuestradas por Boko Haram, el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, la utilización de la mujer como arma de guerra. Pero las mujeres africanas no se rinden y pese a las condiciones desfavorables y al sistema patriarcal que rige sus vidas han logrado profundos cambios sociales, culturales y políticos.

Odilia Abreu

Hoy hablaremos de tres historias que demuestran que la construcción de una alternativa viable y sostenible para la erradicación de la mutilación genital femenina, del matrimonio infantil y el fin de los conflictos armados muchas veces tildados de “guerras étnicas”, pasa por la participación activa de las mujeres en todas las esferas de la sociedad.

En la actualidad, de los 54 jefes de Estado en África, tres son mujeres: Ameenah Gurib-Fakim (Mauricio), Ellen Johnson Sirleaf (Liberia) y la presidenta interina de la República Centroafricana, Catherine Samba Panza. Hay un largo camino por delante pero los logros de las mujeres africanas son un atisbo de esperanza que invitan a luchar y a asumir retos por un futuro de equidad y justicia.

El lema “2016: Año Africano de los Derechos Humanos, con un Especial Énfasis sobre los Derechos de la Mujer”, ha sido el tema central de la 26ª Cumbre de la Unión Africana (UA), celebrada en Addis Abeba, entre el 21 y el 31 de enero de este año. Un indicio que los organismos regionales tienen la mirada puesta en la mujer como actor de cambio social y desarrollo.

  1. Liberia y la Acción Masiva por la Paz de las Mujeres

En el año 2003, Liberia asistió a un movimiento social sin precedentes, impulsado por las mujeres: la Acción Masiva por la Paz de las Mujeres de Liberia (Women of Liberia Mass Action for Peace). Cansadas del coste humano de la segunda guerra civil que azotaba al país desde 1999, decidieron que había llegado el momento de poner un punto final al conflicto armado. Un grupo de mujeres se vistió de blanco, tomó las calles y decidió sentarse a lo largo de la ruta que el Presidente Charles Taylor hacia a diario. Y repitieron esa misma acción, día tras día, bajo la lluvia y el sol, bailando y rezando para hacer notar su presencia. El movimiento fue ignorado por las autoridades políticas pero no por los líderes religiosos y estaciones de radio que empezaron a emitir mensajes de apoyo al colectivo de mujeres vestidas de blanco que exigía el fin de la guerra. La presión social llevó al entonces presidente Taylor a recibir a las mujeres en el palacio presidencial y semanas después tenían inicio las negociaciones de paz en Ghana. En la mesa de negociaciones se sentaron, lado a lado, los “señores de la guerra” y los representantes políticos.

Foto- Xinhua via INTOLERANCIADIARIO.com
Foto- Xinhua Vía: INTOLERANCIADIARIO.com

No obstante, pese a las negociaciones en curso la escalada violenta del conflicto se hacía sentir en la capital de Liberia, Monrovia. Ante este escenario, un grupo de mujeres decidió organizar una barricada dentro de la habitación en la que se desarrollaban las negociaciones hasta que finalmente se alcanzó el tan esperado acuerdo de paz.

En 2005, Ellen Johnson-Sirleaf fue elegida democráticamente presidente de Liberia, en los primeros comicios celebrados tras el fin de la contienda, siendo la primera mujer a asumir la presidencia en una nación africana. En el año 2011, recibió el Premio Nobel de la Paz juntamente con las activistas Leymah Roberta Gbowee (Liberia) y Tawakkul Karman (Yemen).

Charles Taylor cumple actualmente una condena de 50 años por crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos en Liberia y en Sierra Leona, después de ser juzgado por el Tribunal Especial para Sierra Leona, en la Corte Internacional de Justicia de la Haya.

  1. “La Escuela Vaca”: La educación comunitaria en Maji Moto

En la localidad de Maji Moto –Kenia- una iniciativa comunitaria creada por Hellen Nkuraiya está dibujando un nuevo panorama para el futuro de las niñas Maasai. El proyecto Enkiteng Lepa School (traducido al español significa “La Escuela Vaca”) tiene por objetivo fomentar la educación de las niñas de la comunidad Maasai, cuya misión de vida no pasaba por ir la escuela ya que, según la tradición, debían casarse a temprana edad para que su familia pudiera recibir la dote constituida por vacas. De ahí nace el nombre “La Escuela Vaca”. Hellen Nkuraiya explica que la mejor dote que la comunidad puede dejar a una niña no son las vacas pero sí la educación, una herramienta fundamental para mejorar sus condiciones de vida y contribuir de esta forma a la erradicación del matrimonio infantil.

La presente iniciativa nace motivada por la experiencia personal de su fundadora cuyo padre pactó su matrimonio, a los 9 años de edad, a cambio de una dote constituida por vacas. Juntamente a este proyecto, Hellen Nkuraiya ha creado una aldea para viudas, que se quedan en una situación de desamparo tras la muerte de los maridos, ya que no tienen derecho a herencia y en muchos casos no pueden volver a casarse

  1. La participación de la mujer en la vida política de Ruanda

El genocidio del año 1994, con cerca de 800 mil víctimas y 500 mil mujeres violadas en cuarenta días, dejó una herida profunda en Ruanda. Reconstruir una nación y establecer un proceso de reconciliación entre hutus y tutsis no ha sido fácil en el país de las Mil Colinas. Sin embargo, la participación activa de la mujer y la implementación de la política “Una Sola Ruanda” (One Rwanda Policy) han logrado establecer puentes y mecanismos de diálogo a través de la construcción de alternativas basadas en las tradiciones locales.

Actualmente, el 63,8% de los escaños del Parlamento ruandés está en manos de mujeres, un porcentaje que lleva al país africano a ocupar el primer lugar del podio, a nivel mundial, en términos de representación femenina en el Parlamento. Un escenario impulsado por un cambio en la Constitución, en el año 2003, que reconocía la igualdad de derechos para todos/as al mismo tiempo que se rectificaban los Tratados regionales e internacionales en el ámbito de los Derechos Humanos. La puesta en marcha de dichas medidas ha dado paso a medidas concretas para la descentralización del gobierno y el desarrollo de políticas comunitarias. La reforma constitucional establecía una cuota del 30% reservada para la representación de mujeres en el Parlamento.

La creciente participación de la mujer en la vida pública ha conducido a cambios en diversos sectores: el número de niñas en las escuelas ha aumentado y las mujeres tienen derecho a la propiedad. Donatille Mukabalisa, portavoz de la Cámara de los Diputados, es una de las caras visibles del cambio social y político impulsado por la mujer en Ruanda.