La Comunicación y Educación para los Derechos Humanos en CECODHU

Por Odilia Abreu

Desde CECODHU entendemos la Comunicación y Educación para los Derechos Humanos como un proceso de información, formación y aprendizaje participativo, crítico y progresivo, con una clara finalidad ética dirigida, hacia el interior de nuestras sociedades, para poner en marcha procesos que contribuyan a tomar conciencia y ayuden a “dar respuesta” coherente a la desigualdad estructural y las injusticias del mundo actual.

Entendemos que nuestra función consiste en:

  • Facilitar el análisis y reconocimiento de la complejidad e interdependencia de la Realidad social Mundial en todas sus dimensiones y aspectos. Desvelar las conexiones de la totalidad -más o menos globalizada o mundializada- con el entorno inmediato local.
  • Activar la ‘razón’, el sentido y la acción de la responsabilidad histórica, ética, socio-económica y política, ante la situación y las exigencias de transformación social, con la superación de prejuicios y la relativización de verdades absolutas…y apertura de diálogos…

Y nuestra principal preocupación es analizar, desentrañar y comprender las causas que producen el desarrollo y el subdesarrollo en el sistema mundial, antes que intentar paliar sus efectos; de este modo queremos evitar las respuestas provocadas por meros impulsos emocionales. Por eso nuestro modo de intervención no es “la campaña publicitaria de comunicación” dirigida a la opinión pública en general, sino los procesos formativos en general y a partir de grupos definidos para ir creando ciudadanía global en el continuo de trabajo de educación para el desarrollo-solidaridad política.

Cuando hablamos del concepto de comunicación es fundamental destacar las aportaciones del educador brasileño Paulo Freire que apuntan hacia la necesidad de potenciar espacios de debate sobre los enfoques, perspectivas y experiencias que permitan a los colectivos sociales y personas interesadas contar con herramientas y recursos para la construcción de procesos comunicativos horizontales y endógenos que contribuyan al empoderamiento de dichos actores; avanzar en la construcción de alternativas a nivel comunicativo y apoyar el fortalecimiento de la ciudadanía digital.

El enfoque de una comunicación para el desarrollo y los derechos humanos, se caracteriza por no ser alienante, cuyo objetivo estratégico es dimensionar la comunicación como una herramienta fundamental para el cambio social, llevado a cabo por “interlocutores de un vasto diálogo multicultural, pluralista y tolerante. Un proceso verdaderamente constructivo para el ser humano, un proceso de reflexión-acción, que debe pasar por el diálogo (opuesto al anti-diálogo) y la participación.” (Freire: 1983) ¿Por qué es fundamental que los procesos comunicativos y educativos se apliquen bajo esta perspectiva? Porque éste es sin duda el camino hacia una sociedad más justa, libre e igualitaria” (Safar: 2001)[1]. En el contexto actual de crisis global, en el que movimientos sociales, como el 15M en España; el Movimiento #Yosoy132 en México; el Movimiento “Y´en a marre” (¡Basta ya!) en Senegal, el Movimiento 20F en Marruecos, la Revolución de los Jazmines en Túnez y toda la cadena de movimientos que ha desencadenado la Primavera Árabe en 2010, entre otros, ocupan un lugar importante en la esfera pública, siendo fundamental fomentar la búsqueda y construcción de modelos de comunicación horizontales y participativos.

 La acción transformadora es la clave para que las comunidades inicien los procesos de cambios sociales.

[1] Safar, Elizabeth. La comunicación en el pensamiento de Paulo Freire. Anuario Ininco, núm.13, vol.I, 2001